Hoy quiero hablaros de las emociones.
Vivimos en una sociedad en la que se vive muy deprisa, todo se hace rápido; las redes sociales van rápido, los  niños en el colegio rápido, extraescolares, deporte, multitud de tareas….
Si  hablamos de adultos podemos ver programas de Mindfulness o de atención plena, para aprender a gestionar nuestras emociones, sentarnos y meditar, pensar qué hacemos con nuestra vida y qué queremos hacer. También se empiezan a ver programas de Mindfulness para niños.
Hace poco tiempo vi la películas de las emociones y me pareció una película fenomenal; creo que realmente todos tenemos un equipo así dentro de nuestra cabeza 😉
Creo que es nuestra responsabilidad como padres y madres enseñar a nuestros hijos a gestionar las emociones, a no tener miedo de exteriorizarlas, darlas a conocer, sentirlas, compartirlas.
Cuando estamos contentos no dudamos en expresar nuestra alegría, pero cuando se trata de tristeza, frustración, ira, a veces las podemos confundir y nos las damos a conocer, no las gestionamos.
Pero nunca es tarde, y podemos aprender a gestionar nuestras emociones, a no tener miedo a contarlas, a no tener miedo a afrontarlas; es sano, es bueno.
Creo que para enseñar a nuestros hijos a gestionar estas emociones debemos “más hacer y menos hablar”, es decir, predicar con el ejemplo. ¿Cómo ponerlo en práctica? En mi casa lo hacemos hablando, no ponemos la televisión a la hora de comer y cenar, charlamos, nos contamos qué tal el día, compartimos. Así poco a poco van aflorando las cosas del día a día y se gestionan poco a poco, sin esperar a llenar el vaso. Que no se nos olvide hablar, que es gratis y muy gratificante 😉

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