Pues resulta que navegando por twitter (cosa que hago a menudo) a raíz de publicar un artículo sobre natación para bebés he recibido algún comentario que decía que estaban de acuerdo. El texto narraba sobre las bondades de la natación para bebés. Practicar esta disciplina no es para aprender a nadar, sino conseguir otros objetivos mucho más enriquecedores para esta etapa del bebé.afecto

Si quieres que tu bebé aprenda a nadar tengo malas noticias: ES IMPOSIBLE. Un bebé no puede aprender a nadar. Es evidente que el bebé sigue un desarrollo motor y neuronal que poco a poco irá desarrollándose; no hay prisa, poco a poco crecerá y conseguirá un montón de hitos del crecimiento.

Por otro lado,  no debemos confundir nadar con desplazamiento. Un bebé en el agua puede llegar a ser capaz de desplazarse con mayor o menor soltura.

Bueno a lo que íbamos. Las clases de natación para bebés están encaminadas a realizar diversos ejercicios de psicomotricidad, relajación, flotación, manipulaciones, etc. Un pilar básico de estas clases es el refuerzo del vínculo familiar, reforzar el aspecto afectivo. Y es que estas clases, a diferencia con la natación infantil, se realizan con los papás en el agua.

En las clases nos olvidamos de los manguitos y flotadores, y nos centramos en nuestras manos, nuestra piel, el contacto con nuestro bebé. Es muy enriquecedor.

Pruébalo y verás como engancha 😉

Y para que no se diga: yo que soy el fundador de Ludoqua (Fco Sánchez) llevo a mi nena desde los 2 meses a la piscina y a día de hoy que tiene 8 meses seguimos disfrutando del agua.

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