En la mayoría de las culturas los niños juegan con imitaciones en
miniatura de herramientas de los adultos. Estas imitaciones se ven
influenciadas evidentemente, dependiendo de la época en que tocó vivir.
Así, el juego de “cara o cruz” surgió desde el momento en que se
popularizó el uso de la moneda. Los egipcios ya jugaban a un estilo de
ajedrez. La oca ya se jugaba en Grecia y se propagó por Europa en la Edad
Media.
El juego ha adquirido diversos significados en cada época. Desde el punto
de vista antropológico, el juego está relacionado con las necesidades
físicas, psíquicas y espirituales de cada sociedad.
Posibles funciones del juego:
– De entrenamiento de habilidades necesarias para la
supervivencia
– Como expresión de la espiritualidad, relacionado con rituales
mágicos y ceremonias religiosas
– Como fines terapéuticos
– Por simple diversión
El juego también ha sido asociado a otros fines no lúdicos, como pueden
ser: políticos, sociales y religiosos.
Ejemplo: los Juegos Olímpicos.

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