Hablamos de un traumatismo cuando aparece una lesión física causada por una acción violenta, es decir, aparece una lesión debido a un golpe muy fuerte.

En el caso de una caída en un bebé siempre es aconsejable una valoración por parte del pediatra, más aun si se ha producido en el pecho, abdomen o en la cabeza e imprescindible si se ha producido una pérdida de conocimiento (por muy leve que haya sido). En el caso de traumatismos de columna no lo muevas sin los medios adecuados. Llama pidiendo ayuda (112) y hasta la llegada del servicio de Urgencias permanece a su lado.

Lo normal es que ante un susto de este tipo el pequeño llore e incluso vomite y tras éste se quede dormido, pero si el llanto no cesa, vomita de forma repetida o se queda tan dormido que cuesta despertarlo más de lo normal llévale inmediatamente a Urgencias.

Si tras un golpe observas que una deformidad o algún movimiento provocan el llanto del pequeño, es posible que estés ante una fractura. En ese caso, inmoviliza lo mejor posible la zona afectada sin alinear los huesos, es decir tal y como está, y de la forma más anatómica posible antes de trasladarle al centro hospitalario. La forma de actuar ante una fractura abierta (aquella en la que el hueso ha abierto la piel) es similar a la anterior, solo que primero tienes que atender la herida producida, lavando la zona y taponando la hemorragia, como te he explicado arriba.

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