¿Por qué asociar la música a los ejercicios? 

RELACIÓN DE LOS EJERCICIOS CON LA MÚSICA
La música es un elemento muy importante en las clases de adaptación acuática Dependerá del centro donde se impartan las clases y del monitor, pero, desde mi punto de vista, la música no ha de faltar en una sesión de natación de bebes.
La música tiene la capacidad de recrear el ambiente que se desee. Así, en las salas de espera encontramos música tranquila, quizás clásica, piano, para que las personas que allí se encuentren  no se alteren, puesto que deben esperar su turno y ser pacientes. Si pusiéramos música rock y heavy seguramente el ambiente sería distinto y las personas se mostrarían más nerviosas, impacientes. También ocurre en las tiendas de ropa, donde interesa un ambiente dinámico, música muy rítmica, que propicie un ambiente de compra rápido
En las clases sucede lo mismo, dependiendo de cómo se haya organizado la sesión y que ejercicios se vayan a realizar nos interesara más un tipo de música que otro.
Así pues, si nuestra intención es hacer una sesión de relajación, la música idónea será la clásica, o baladas suaves…
¿La música debe tener letra?
Este aspecto generalmente no se tiene en cuenta, pero se va a ver como puede ser fundamental en los bebés.
En el ámbito familiar, los papás y mamás que lo dan todo por el nene: amor, caricias, besos, abrazos… también le dan la música. Pero no cualquier música. Existen canciones infantiles que los papas ponen en casa, en el coche… a sus pequeños. Estas canciones infantiles tienen un aspecto educativo ya que suelen estar acompañadas por gestos para que el bebe relacione las palabras con objetos del entorno, su propio cuerpo…
Son como un juego. Al volver a escuchar la canción, el pequeño, instintivamente dependiendo de la edad, claro está, volverá a repetir los gestos y movimientos ya aprendidos. Este tema tiene un doble trasfondo en el agua:

  1. El bebe identifica la música de la clase de natación como algo familiar, con lo cual estamos propiciando un entorno propicio de adaptación
  2. Provocamos en el pequeño que se mueva, con ello, mejoramos la psicomotricidad en el agua.

A continuación se van a exponer los ejercicios y los fundamentos acuáticos.
Propulsión
En natación la propulsión de las piernas es una parte fundamental para el avance del cuerpo en el medio acuático. Si se obtiene una buena propulsión y una buena flotación ayudará a conseguir una buena hidrodinámica y por consiguiente, un buen desplazamiento por el agua.
La propulsión en los bebés es muy escasa, por no decir nula; en cambio la flotación será rica y abundante.
Con los niños (más de 2 años) el ejercicio de propulsión más habitual es el de coger una tabla con las dos manos y dar patadas al agua, de tal forma que el avance sea hacia adelante. Por supuesto que un niño ya se encuentra desarrollado, su cadera y musculatura se encuentra desarrollada y puede realizar este tipo de movimiento.
En cambio, los bebés no son capaces todavía de realizar ese movimiento. Sus caderas están en desarrollo. Su movimiento peculiar será de “pataleo”, de forma que no se producirá desplazamiento, ya que sus piernas de moverán “adelante-atrás” y este movimiento no genera propulsión apenas. Esto no es malo. Ya se dijo que hay que adaptar las clases a las capacidades de los bebés. Por consiguiente lo que se debe hacer es utilizar este concepto y generar ejercicios que favorezcan el desarrollo o evolución desde el pataleo al movimiento ascendente típico de la propulsión. Realizando este tipo de ejercicios se estará potenciando otras capacidades de los pequeños.
Esta evolución se observa porque poco a poco encogerá menos las piernas (posición “ranita”) e irá estirándolas. A partir del mes 14 aproximadamente ya casi podrá estirar completamente las piernas y se podrá trabajar la propulsión de cara a un curso de iniciación de la natación. Evidentemente el monitor no podrá exigir a los bebés “darle a los pies” en las clases hasta que los pequeños no tengan la edad-desarrollo suficientes. No obstante, siempre será mejor exponer los ejercicios por medio de juegos. Ejemplo: no se deberá pedir “dale a los pies”, sino que el monitor preparará un juego que conlleve el “pataleo”; es una cuestión de matiz.
NOTA: si el bebé ya tiene por lo menos 18 meses sí que se podrá pedir “darle a los pies” ya que comienzan a comprender nuestras expresiones habladas y son capaces de ciertos movimientos voluntarios. Aunque si bien es cierto que aunque sean más pequeños de esta edad también son capaces de comprender nuestras palabras, no son capaces de hacer lo que se les pide. Este temario trata generalidades, ya que, como se suele decir: “cada bebé es un mundo”. También influirá el avance y evolución de las sesiones, la motivación de las familias, etc. De todas formas, nunca está demás tener presentes ideas generales, aunque después cada grupo sea diferente.
 Para saber qué ejercicios realizar se debe recordar que los bebés son “narcisistas”, es decir, buscan su propio interés (tiene hambre: llora; tiene sueño: llora, etc.). Hay que ofrecerle material apetecible, motivando el ejercicio que se plantee.
Ese material deberá despertar su interés, tal como pelotas de COLORES, puzles de agua sencillos (4-6 piezas). Si con ese material tan sencillo se juega a tirarlo al agua y recogerlo, se estará fomentando:

  • Pataleo del bebé
  • Exploración del medio
  • Centrar la atención en el juguete
  • Ejercicio de enfoque visual

Si el bebé es muy joven, se recomienda un juguete sonoro, como por ejemplo sonajero para añadir un plus a su interés por conseguirlo y de esta forma realizar el ejercicio. Véase que si no desea el material ofrecido, no realizará los ejercicios propuestos.
El objeto debe ser lanzado a poca distancia, lo que supone una pequeña meta plausible y alcanzable. Siempre se trabajará:
Además, cada vez que se realice un ejercicio se deberá premiar al bebé con:

  • Caricias
  • Aplausos de la clase
  • Besos
  • Juguete conseguido
  • Otras que se ocurran en función de la clase

El refuerzo positivo es MUY IMPORTANTE así como la consecución de las metas; por ello deberán ser metas plausibles, para evitar la frustración y la desmotivación de las familias. La consecución de pequeñas metas supone: superación, motivación. Si se proponen metas difíciles de alcanzar podrá haber frustración en las sesiones. Las metas deberán aumentar de dificultad según avancen las sesiones y se profundice en materia.
Se debe recordar que si durante un ejercicio de propulsión el bebé traga un “poco” de agua no se debe preocupar. Se espera que ceda la tos con buen ánimo y se continúa… y se premia. Tan importante es el refuerzo positivo como la finalización del ejercicio (consecución de la pequeña meta). Se debe puntualizar que con lo expuesto anteriormente no se está diciendo que hay que obligar a realizar el ejercicio “si o si”; LudoQua apuesta por clases dinámicas, divertidas, aprendizaje al ritmo de cada bebé; pero teniendo en cuenta que la consecución de pequeñas metas es muy importante. Por ello, el monitor ya valorará esas metas y sabrá cuales se podrán conseguir. Poco a poco avance el curso, continuará con su planificación o se adaptará a las nuevas situaciones que pudieran ocurrir.
Los ejercicios serán:

  1. Cortos
  2. Definidos

Formas de obtener “pataleo”:

  • estimulando las plantas de los pies de los bebés tanto en posición ventral como dorsal. El bebé podrá encontrarse con apoyo en brazos de la mamá o bien con material auxiliar, como por ejemplo un churro. Podrá estar o bien semi tumbado apoyado en el pecho de la mamá o bien si ésta sujeta al bebé por la nunca (se mostrará en video-tutorial)
  • preferiblemente boca abajo, bien con material o con apoyo familiar, si otra persona (monitor o familiar) estira suavemente una pierna del bebé, éste reaccionará por reflejo al gateo, encogiendo la pierna; alternar las dos piernas (primero una y luego la otra).

Flotación
Conseguir que un bebé flote no es difícil, es necesario buena actitud, buen trabajo y constancia. No se debe prestar toda la energía del curso a la consecución de la flotación de los bebés; habrá que realizar la planificación con criterio. Es decir, ¿de qué sirve que se consiga que un bebé flote?
Mientras más pequeño es el bebé más sencillo es hacerle flotar. La flotación es supervivencia; mientras más mayor es el bebé, más consciente es del medio que le rodea, pueden aparecer miedos, etc.
NOTA MUY IMPORTANTE:
LudoQua tiene la siguiente filosofía de trabajo:
  <<No se trabaja la flotación para que los bebés sean autónomos y las familias puedan estar “más tranquilas” o “menos pendientes”, tampoco se trabaja la flotación “por si se cae al agua”, LudoQua apuesta por un trabajo efectivo en familia, reforzando vínculos afectivos, los bebés no necesitan autonomía, necesitan cariño, horas de sueño y alimento>>
Posteriormente a los ejercicios básicos de flotación, serán muy interesantes las combinaciones flotación-propulsión-inmersión.
¿Cómo conseguir flotación?
a)    Flotación con contacto físico
b)    Flotación con material auxiliar
c)     Flotación por convección
Flotación con contacto físico:
Recuérdese que se dijo niveles atrás, ¿dónde se encuentra un bebé más a gusto? En los brazos de sus progenitores. La flotación con contacto físico “aprovechará” esta circunstancia.
El bebé deberá estar tumbado boca arriba en el pecho de su madre, preferiblemente en el lado del corazón (el sonido del latido produce un efecto tranquilizador en los bebés). La mamá se pondrá recostada, es decir, semitumbada y los dos pasearán por el agua de tal forma que la madre caminará hacia atrás. Para evitar abrazos en momentos que no deben ser, por ejemplo, el bebé quiere abrazar a su madre, pero no por premio a la finalización de un ejercicio, sino para evitar el ejercicio, se utilizará la técnica “manos ocupadas” que consiste en dar “algo” al bebé en sus manos, un juguete, etc., para que éste tenga las manos ocupadas y no se acuerde de abrazar. De esta forma se fomenta la flotación.
Flotación con material auxiliar:
La técnica es la misma que la citada anteriormente tan solo que se va a introducir progresivamente el material deseado en la misma posición hasta que el bebé deja el contacto del cuerpo de la mamá y flota con el material. Es un proceso que durará dependiendo del bebé, no se suele conseguir en una sesión, sino que es un trabajo progresivo. Prima la eficacia de la flotación, como la relajación, la finalización de la clase de manera satisfactoria y buen sabor de boca que la flotación con material en sí misma.
Se puede utilizar cualquier material auxiliar que el monitor crea oportuno para la consecución de este objetivo. No se trata de realizar ejercicios cerrados, sino dar pautas de trabajo e ideas al monitor. Se debe tener paciencia, amor y constancia. El bebé deberá conseguir la confianza necesaria como para no depender del contacto de la madre, lo cual al principio le resultará extraño. Obsérvese que se habla de “no depender del contacto” y no “autonomía del bebé”. En ningún momento la madre dejará de vigilar al pequeño y de guiar el ejercicio, aunque éste se realice con churro, manguito, etc.
Flotación por convección:
Para este tipo de flotación es necesario que el bebé se encuentre muy relajado. Es necesaria la correcta aplicación de las dos técnicas anteriores, ya que el orden establecido en este manual sigue criterios didácticos. Este tipo de flotación necesita de experiencia por parte del monitor y de mucha práctica de la familia.

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