CAPITULO 1: ¿ESTE SOY YO?
Pero qué a gustito se está en la cama. ¿Es de día?. No debe de serlo porque en el techo brillan todavía unas estrellas muy bonitas. ¡Oso! ¡Estás aquí! ¿Dónde te habías metido?. Vaya, anoche estabas justo aquí debajo de mis brazos y mira donde has aparecido. Vaya, no llego. ¿Por qué te has ido al otro lado? ¡Mmmmp! No, no llego. No puedo levantarme todavía.
Oigo pasos afuera, creo que es mamá, casi la puedo oler. Se abre la puerta, esa silueta me es conocida…Ha subido la persiana. ¡Sííí! Es mami. Vaya, ya se apagaron las estrellas del techo. Se me ha caído el chupete de la emoción, al sonreír, es que mamá me hace unas cosquillas en la tripita que…¡Qué fuerte es mama! Sin apenas esfuerzo me ha sacado de la cuna. Qué a gustito se está en sus brazos, qué bien huele…¡Hora del desayuno! ¡Vuelvo en un ratito!

Pues si, el pañal mejor cambiarlo que este ya está mojado. No sé que tiene el coche de mama, pero después de desayunar y ya vestida aquí en este sillón de Formula 1 se está muy bien. ¡Un momento! Este sitio me suena. ¡Cuántos besos y abrazos!. Mamá se va, ¡espera! ¿ dónde vas? Jo mamá…. ¡Anda, la “seño” Raquel! Aquí en la guardería Raquel nos deja jugar con los juguetes que más nos gusten, y este suelo es muy cómodo. Además, esa música tiene algo contagioso… Ya no lloro cuando mamá se va porque sé que se ha ido a trabajar, igual que papá, y luego volverán a buscarme, no pasa nada; mientras, aquí lo paso genial, este sitio es tan grande…
¡Cómo pasa el tiempo! Hace solo un poquito estaba aquí jugando con mis cubos favoritos y ya viene Raquel a buscarnos: hora de comer.
¡Ñammm! ¿Qué rico sabe el puré!, aún no he probado muchos pero este sabe muy bueno.
Cierto, si, otra vez el pañal. No me mires así, aun no soy tan mayor…
Después de la siesta parece que huele a algo, no sé, algo que me suena mucho… ¡son papá y mamá! ¡Qué rápido pasa el tiempo!, ya han vuelto, seguramente para ir a casa a jugar con Oso, o con Pato, o quizás con ese cubo en el que sólo caben algunas piezas… Vaaale, me he dormido un poco, porque es que en el coche y con esa música no pude evitarlo…
Efectivamente, estuve un montón de rato jugado con Oso, papá y el cubo mágico. Aunque hubo una vez que Pato me hizo cosquillas… ¡imagínate! ¡Apareció de la nada!. Y Oso, no vas a creértelo, a veces habla. Cierto, se parece un poco a la voz de papá pero mejor no le digo nada a ver si deja de hablar, y eso no me gustaría, ¡Oso es muy divertido!.
 
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