¡Buenas tardes!
El post de hoy es un agradecimiento, agradecimiento a la clínica veterinaria Buztintxuri.
Os voy a contar la historia en cuestión.

Tengo una perrica Yorkshire que se llama Mopy. Fue la más pequeña de la camada y nos la quedamos porque la iban a sacrificar; no comía y pesaba muy poquito. Para que os hagáis una idea, ahora tiene 5 años y pesa 1,2 kilos, más menos como una caja de leche (y de tamaño igual jeje). 
El otro día fue el cumple de mi hijo pequeño, y como iban a venir bastantes peques, para que Mopy y los peques no se pusieran nerviosos, metí a Mopy en nuestra habitación (como siempre). Ahí tiene el baño, su mantita y todo lo que necesita para un ratito.
El caso es que a las 2 horas, cuando ya acabamos con la merienda, tarta y demás, fue a sacarla a pasear y la notaba rara: andaba desorientada, se caía, confusa.
Llamé a la clínica, que es donde siempre vamos y me atendieron al momento (siempre es de agradecer, porque estaba apurado). Los síntomas eran graves: por lo visto se había dado un golpe en la cabeza y tenía un buen hematoma, los síntomas pintaban feo, muy feo (en plan algo cerebral malo). Claro, Mopy, al ser tan pequeña es muy frágil y cualquier intervención es complicada para ella.
Le dieron medicación, (de esto hace sólo 2 días) y una comida especial.
Al día siguiente aún apenas podía andar, se caía para los lados, y no sabíamos si al dormir al día siguiente despertaría.
Y despertó, y mejor. 
Y hoy a los dos días ha despertado muy bien, ha bajado a la calle por ella misma solita, está más contenta, responde a su nombre, ya camina en linea recta y en la revisión de hoy nos han dicho que evoluciona bien, aunque aún estaremos unos días con la medicación para la inflamación y el diurético.
Por eso hoy quería escribirles un post, porque las personas que trabajan ahí son maravillosas, muy cariñosas con los animales, y, posiblemente, Mopy se salve gracias a ellas y aún le queden muchos años con nosotros. 
Muchas gracias 😉

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